{"id":322,"date":"2016-06-14T16:47:17","date_gmt":"2016-06-14T21:47:17","guid":{"rendered":"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/?p=322"},"modified":"2016-06-14T16:56:39","modified_gmt":"2016-06-14T21:56:39","slug":"entre-polvaredas-y-asoleados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/entre-polvaredas-y-asoleados\/","title":{"rendered":"ENTRE POLVAREDAS Y ASOLEADOS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Por:\u00a0Lorena Castillo Trujillo<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Fotograf\u00edas:\u00a0Lorena Castillo Trujillo y Juan Sebastian Forero<\/p>\n<p>El polvo del camino entre la piel fue lo \u00fanico que pudo ver al pasar sobre dos ruedas a todo andar. La ruta era cada vez m\u00e1s agreste y lejana, el verde se desaparec\u00eda entre los hilos de ponchos viejos que proteg\u00edan del viento y le tapaban su cara con cada resoplar. Por debajo del sombrero de quien lo llevaba sin freno, empez\u00f3 a ver como el sol nac\u00eda arrugado entre las hojas del totumo y sinti\u00f3 en su piel como empezaba a arder la ma\u00f1ana. Cuando ces\u00f3 el movimiento revis\u00f3 las cosas, mir\u00f3 el reloj, y sin comprender a\u00fan d\u00f3nde estaba, ni c\u00f3mo lleg\u00f3, volvi\u00f3 a mirar a su alrededor. De repente los colores surgieron desde el suelo y las plumas de esp\u00edritus ind\u00edgenas hechos hombres dibujaban un pintoresco mundo que jam\u00e1s imagin\u00f3 conocer.\u00a0<a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/IMG_5898_edit_edit_edit.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-332\" alt=\"Aves y Athene cunicularia  tolimae\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/IMG_5898_edit_edit_edit.jpg\" width=\"8024\" height=\"2664\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/IMG_5898_edit_edit_edit.jpg 8024w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/IMG_5898_edit_edit_edit-300x99.jpg 300w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/IMG_5898_edit_edit_edit-1024x339.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 8024px) 100vw, 8024px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La gaita, que por primera vez entonaba acordes magn\u00edficos para sus o\u00eddos, fue cambiando poco a poco su forma de comprender el universo ind\u00edgena. Ahora, sus recuerdos se los empezaba a cantar el viento, recuerdos que eran sus ra\u00edces y que le confirmaban con el paso del d\u00eda, la raz\u00f3n para estar all\u00ed y el gusto que sent\u00eda en las tierras calientes y fr\u00edas del mundo ind\u00edgena. El mundo de los Chenche asoleados, donde todos son hijos de la luna y el sol, formados en las aguas del Magdalena y criados por sirenas que a\u00fan resuenan en un \u00fanico cantar.<\/p>\n<p>Sin darse cuenta el d\u00eda desapareci\u00f3 ante sus ojos, la noche llegaba cargada de magia y fascinaci\u00f3n. Cantos ind\u00edgenas sal\u00edan de las sombras y cubr\u00edan las tierras de Nepomuceno, entonces, vio como los chenches bailaban en las noches de luna levantando polvaredas que llegaban hasta el cerro sagrado de sus ancestros, el cerro de los dioses, yerbas y amuletos. Un olor a tabaco particularmente delicioso, que en otro momento le hubiese parecido repugnante llamo su atenci\u00f3n, gui\u00e1ndolo entre una densa humareda vio los peque\u00f1os ojos brillantes del cacique mayor. Este estaba contando historias de esp\u00edritus y vigas de oro que atraviesan por debajo la tierra, mientras proveen de vida la superficie de las vegas (cultivos), su mayor tesoro terrenal.<a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/DSC02727_edit_edit.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-328\" alt=\"Cerro de Dioses, hierbas, amuletos y Nepomuceno\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/DSC02727_edit_edit-1024x381.jpg\" width=\"900\" height=\"334\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/DSC02727_edit_edit-1024x381.jpg 1024w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/DSC02727_edit_edit-300x111.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Por medio de estas historias \u00fanicas los guambitos aprenden a cuidar la tierra, pero s\u00f3lo unos pocos reconocen su magia real y otros apenas tienen memoria del tiempo de los ancestros, una memoria que d\u00e9 a pocos se queda sin aliento. Pero las historias fant\u00e1sticas de Nepo mantienen encendido el fuego en el barrio del cerro.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente el calor sofocaba sus sue\u00f1os y al ponerse de pie, los aromas producto de hornos t\u00edpicos le ense\u00f1aban una vieja tradici\u00f3n tolimense de bizcochos y achiras, con los que se forja el futuro y los sue\u00f1os de j\u00f3venes chenchenos que luchan a diario por sus derechos, mientras que los m\u00e1s viejos mantienen los recuerdos con una pasi\u00f3n tan fuerte como la chicha puesta en un totumal. Por su parte las mujeres hacen manjares de fog\u00f3n y le\u00f1a, donde cocinan ilusiones hechas sancocho, una delicia que descresta a muchos forasteros, mientras, que la fuerza de los esp\u00edritus espanta a algunos otros que un d\u00eda deciden nunca regresar.\u00a0<a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/IMG-20150408-WA0008_edit_edit.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-330\" alt=\"Bizcochos de Chenche y Ind\u00edgenas Chenche Asoleado\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/IMG-20150408-WA0008_edit_edit-1024x378.jpg\" width=\"900\" height=\"332\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/IMG-20150408-WA0008_edit_edit-1024x378.jpg 1024w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/IMG-20150408-WA0008_edit_edit-300x110.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Y despu\u00e9s de todo lo vivido entendi\u00f3 que si fuera de alg\u00fan lugar, tendr\u00eda que ser de all\u00ed, del Pijao, de sus ancestros, de la tierra donde creci\u00f3, donde cada ma\u00f1ana viene el moh\u00e1n y entre guaro, tabaco y guitarras en las vegas se le puede observar. Que no vino por el r\u00edo en una balsa solitaria, sino que lleg\u00f3 all\u00ed hasta donde bailan las palabras, producto del Chaguan (Calor) y del Chiri (Fr\u00edo) y de los cantos de indios valientes que luchan con bastones y justicia por defender la tierra caliente donde crecen fuertes las plantas y en calma relucen las luces del atardecer.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/IMG_5683_edit_edit.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-327\" alt=\"Atardecer Chenche y R\u00edo Magdalena\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/IMG_5683_edit_edit.jpg\" width=\"8048\" height=\"2672\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/IMG_5683_edit_edit.jpg 8048w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/IMG_5683_edit_edit-300x99.jpg 300w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/IMG_5683_edit_edit-1024x339.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 8048px) 100vw, 8048px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por:\u00a0Lorena Castillo Trujillo Fotograf\u00edas:\u00a0Lorena Castillo Trujillo y Juan Sebastian Forero El polvo del camino entre la piel fue lo \u00fanico que pudo ver al pasar sobre dos ruedas a todo andar. 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