{"id":308,"date":"2016-05-06T12:22:25","date_gmt":"2016-05-06T17:22:25","guid":{"rendered":"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/?p=308"},"modified":"2016-05-06T12:22:25","modified_gmt":"2016-05-06T17:22:25","slug":"las-historias-del-mambe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/las-historias-del-mambe\/","title":{"rendered":"LAS HISTORIAS DEL MAMBE"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Por: Gabriel Andrade-Ponce<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Fotograf\u00edas: \u00a0Gabriel Andrade-Ponce y Eduardo Molina-Gonzalez<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando llegu\u00e9 a la amazonia no sab\u00eda a qu\u00e9 me iba a enfrentar. La ignorancia o quiz\u00e1s mi inocencia de ciudadano globalizado me tra\u00eda a la mente personajes en tapa rabos que hablaban en lenguas ancestrales, miradas inquisidoras y una vida supremamente salvaje, as\u00ed como la pintan las pel\u00edculas. Pero no fue as\u00ed. En un principio llegue a Araracuara, el pueblo estaba muy lejos de esas costumbres y sue\u00f1os de ind\u00edgenas que hab\u00eda le\u00eddo en el lugar equivocado o visto en alguna pel\u00edcula. De hecho ahora esa idea parec\u00eda bastante rom\u00e1ntica, frente a esas chozas h\u00edbridas entre lat\u00f3n y madera y la infinidad de establecimientos de cerveza que habitaban el pueblo. Por suerte mi destino se encontraba a\u00fan m\u00e1s adentro del r\u00edo Caquet\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Foto-1_edit_lu.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-310\" alt=\"\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Foto-1_edit_lu.jpg\" width=\"4320\" height=\"3240\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Foto-1_edit_lu.jpg 4320w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Foto-1_edit_lu-300x225.jpg 300w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Foto-1_edit_lu-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 4320px) 100vw, 4320px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente llegu\u00e9 al resguardo, la antena de Directv en la entrada de la primera casa logr\u00f3 confundirme por un rato, pero, segu\u00ed avanzando por que ten\u00edamos que saludar al Jefe de la Comunidad (Don Eduardo). Entr\u00e9 por la puerta de una gran Maloka, adentro casi no pod\u00eda ver nada, ya era tarde y no hab\u00eda luz, salude a varios ind\u00edgenas, sus atuendos eran casi occidentales, un pantal\u00f3n y una camisa. En contraste sus rasgos indiscutiblemente ind\u00edgenas, y su idioma simplemente espa\u00f1ol. El jefe de la aldea era un se\u00f1or de m\u00e1s de setenta a\u00f1os, delgado y algo serio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Foto-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-311\" alt=\"Maloka\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Foto-2.jpg\" width=\"960\" height=\"734\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Foto-2.jpg 960w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Foto-2-300x229.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Lo primero que hicieron fue ofrecerme comida, me acerque a una olla grande y vi que hab\u00eda un caldo con un mont\u00f3n de ojos y partes de animales. Mi primera gran prueba, comer. Para no ofender a nadie ni crear una primera mala imagen, estire la mano para ver si alcanzaba la balota ganadora dentro de la olla y comerme lo que fuera ayudado por la oscuridad y esperando que los sabores no me traicionaran. Al final creo que com\u00ed un pescado y algo de casave.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo siguiente fue mambear, esto consist\u00eda en tener una mezcla de hoja de coca cernida con ceniza de Yarumo en la cavidad de la mejilla. En un principio fue complicado ya que es f\u00e1cil ahogarse, pero con el tiempo se convirti\u00f3 en una de mis actividades favoritas. Mambear no produce m\u00e1s que lo que har\u00eda un tinto muy muy cargado, pero lo importante es que mambear era una actividad social, pues casi todas las noches nos reun\u00edamos en la Maloka a mambear, y era ah\u00ed donde el Don Eduardo nos hablaba de todas las historias del principio de los tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Foto-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-312\" alt=\"\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Foto-3.jpg\" width=\"960\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Foto-3.jpg 960w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Foto-3-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/a>No hay mayor realismo m\u00e1gico que escuchar historias de armadillos gigantes, deidades amaz\u00f3nicas y estrellas, con un fondo selv\u00e1tico y en la hoguera de una maloka. Casi se sent\u00eda como ser de nuevo un ni\u00f1o, esperando por otro cuento cada noche. Sin embargo, una de esas noches don Eduardo nos confes\u00f3 que ya ning\u00fan joven ven\u00eda a escucharlo, solo nosotros \u201clos blancos\u201d \u00edbamos deseosos de aprender. El debi\u00f3 ceder el t\u00edtulo de jefe hace mucho tiempo, pero nadie se sent\u00f3 con \u00e9l a aprender las historias, que en realidad son las f\u00e1bulas de las vidas de todos sus antepasados, una gu\u00eda de gobernanza contada en fantas\u00eda.<\/p>\n<p>Al final del viaje, fue tormentoso pensar que quiz\u00e1 la identidad de su pueblo, esperaba a desvanecerse con su \u00faltimo jefe. El af\u00e1n del dinero y el \u201cprogreso\u201d apart\u00f3 a su misma gente de su identidad, as\u00ed como todos los d\u00edas mueren las historias a manos de quienes por af\u00e1n, prepotencia,\u00a0 pereza o simple desinter\u00e9s se niegan a escucharlas o leerlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/portada.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-313\" alt=\"portada\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/portada.jpg\" width=\"720\" height=\"960\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/portada.jpg 720w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/portada-225x300.jpg 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gabriel Andrade-Ponce Fotograf\u00edas: \u00a0Gabriel Andrade-Ponce y Eduardo Molina-Gonzalez Cuando llegu\u00e9 a la amazonia no sab\u00eda a qu\u00e9 me iba a enfrentar. 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