{"id":260,"date":"2015-09-04T16:44:58","date_gmt":"2015-09-04T21:44:58","guid":{"rendered":"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/?p=260"},"modified":"2015-09-04T16:49:08","modified_gmt":"2015-09-04T21:49:08","slug":"pequeno-santuario-del-yermo-frio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/pequeno-santuario-del-yermo-frio\/","title":{"rendered":"PEQUE\u00d1O SANTUARIO DEL YERMO FR\u00cdO"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Por: Diego Mauricio Cabrera Amaya<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Fotografias:\u00a0Diego Mauricio Cabrera Amaya<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy fuerte es la pendiente en las altas monta\u00f1as que rodean esta ciudad. Cada paso se lleva una parte de mi aliento y el de mi equipo que no es restituida con la siguiente inspiraci\u00f3n, cada paso a\u00f1ade una peque\u00f1a piedra a nuestro equipaje y le resta temperatura al aire circundante que respiramos. De repente llega la lluvia; no es esa misma lluvia de las zonas m\u00e1s bajas del altiplano, sino una leve llovizna que cae constante y hacia el rostro. El viento que la acompa\u00f1a nos avisa de las nubes que se posar\u00e1n sobre nosotros en cualquier instante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-261\" alt=\"\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto5.jpg\" width=\"518\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto5.jpg 518w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto5-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 518px) 100vw, 518px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Atr\u00e1s dejamos ya los matorrales densos intransitables y repentinamente el paisaje empieza a parecer un poco inh\u00f3spito. Llegamos a una peque\u00f1a planicie con pantanos de rosetas gigantes espinosas, y mientras nos dirigimos hacia sus m\u00e1rgenes observamos \u00a0pastizales salpicados de frailejones y arbustos, emplazados justo en donde se alzan nuevas laderas escarpadas. Mientras avanzamos por los filos vamos sorteando inmensas rocas que resguardan del fr\u00edo y el viento a las peque\u00f1as criaturas que habitan el descampado, y a nosotros mismos por supuesto, como bien hace en se\u00f1alar el viejo Frank en ese momento:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2013 \u00bfUn cafecito Profesor? Al lado de esta piedra, mientras pasa un poco la briza \u00bfqu\u00e9 le parece? \u2013 Dijo jocoso y sonriendo el viejo Frank.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 Pues puede ser, pero preferiblemente si lo trajo envenenado, \u00bfno? Con roncito, me refiero, jeje\u2013 le respond\u00ed en el mismo tono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viejo Frank\u2026 En realidad no es tan viejo (tenemos la misma edad), y tampoco se llama Frank, pero me divierte llamarlo as\u00ed, de la misma forma que le divierte a \u00e9l llamarme \u201cProfesor\u201d. Alberto y Constanza sacan de sus morrales el termo y los vasos para servir un poco de caf\u00e9 caliente mientras hacemos un par de chistes y re\u00edmos un rato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lluvia cede, pero la niebla se hace densa, y al reanudar nuestra marcha no se distingue el camino mucho m\u00e1s all\u00e1 de las laderas que tenemos en frente. Este nuevo paisaje es mucho m\u00e1s encantador, pues con cada cima que conquistamos, aparece entre la niebla una cima a\u00fan m\u00e1s alta y m\u00e1s rocosa, como si de monumentos antiguos se tratara, monumentos en ruinas moldeados por gigantes en el amanecer de los tiempos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-262\" alt=\"\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto3.jpg\" width=\"553\" height=\"415\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto3.jpg 553w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto3-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 553px) 100vw, 553px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inevitablemente todo este escenario me trae a la mente aquel sue\u00f1o de los doce templos de la sabidur\u00eda, t\u00edtulo que puse a un sue\u00f1o que tuve hace a\u00f1os en medio de las selvas inexpugnables de la anaconda y el jaguar, sue\u00f1o que nunca me canso de relatar. En dicho sue\u00f1o voy caminando sobre un ancho sendero, entre cerros desnudos des\u00e9rticos, y en cuyas laderas aparece esculpido de repente un impresionante templo. Llamado por la curiosidad y la admiraci\u00f3n, decido inspeccionarlo, pero lo exploro escalando sus ventanas, balcones y tejados. Al llegar a la parte m\u00e1s alta, el asombro es a\u00fan mayor al darme cuenta que tras este templo hay otro m\u00e1s alto, al cual no tardo en subir, pero una vez m\u00e1s no es sino la antesala de otro cada vez m\u00e1s alto y m\u00e1s impresionante en tama\u00f1o y detalle. Parec\u00eda un recorrido por la sabidur\u00eda de pueblos inmemoriales, recorrido que termina conmigo en medio de las nubes, escalando el \u00faltimo pelda\u00f1o de las grandes alturas y divisando la estatua colosal del Maestro de la Iluminaci\u00f3n, m\u00e1s grande y majestuosa que todos los anteriores juntos. Y a espaldas de la estatua, un sinf\u00edn de maravillas m\u00e1s, apenas distinguibles en la lejan\u00eda. Seguramente el Maestro se encontraba all\u00ed para indicarme que el escal\u00f3n m\u00e1s alto es tan s\u00f3lo el principio del camino, una ense\u00f1anza sobre la humildad que tanto escasea en el mundo y que tanta falta me hace en ocasiones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Justamente sobre la \u00faltima de las cumbres de nuestro camino empieza a mejorar el tiempo y el Sol logra posar un par de sus rayos sobre la laguna que se vislumbra camino abajo. Al volver la mirada, tambi\u00e9n pude notar que se hab\u00eda despejado la vista hacia la ciudad y logr\u00e9 distinguir las altas torres que se yerguen en el centro de la capital. En medio de ellas, de la puerta grande, del observatorio, del parque de los pr\u00f3ceres y de los centros de ense\u00f1anza, empiezo a buscar inconscientemente el lugar de las risas, de la alegr\u00eda, de la aventura, de los sue\u00f1os realizados&#8230; Mientras buscaba mi c\u00e1mara fotogr\u00e1fica para registrar tal imagen, escuch\u00e9 la risa del viejo Frank, supongo que se dio cuenta del suspiro que no pude contener y no tarda en decirme:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u2013 Ya deje de mirar hacia all\u00e1 Profesor, que el viento se lleva sus suspiros en la direcci\u00f3n contraria jajaja, adem\u00e1s ya casi llegamos y a Alberto ya le dio hambre, \u00bfcierto Alberto? \u2013 concluy\u00f3 el viejo Frank al ver a Alberto sacar una galleta de su bolsillo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 Es que ella est\u00e1 fuera de la ciudad, d\u00e9jeme tomar esta foto y seguimos\u2013 le respond\u00ed con una sonrisa y un poco avergonzado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 \u00a1Pero si s\u00f3lo lleva tres d\u00edas por fuera Profesor!\u2013 replic\u00f3 el viejo Frank con tono burl\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 Me hace mucha falta en todo caso, la tienen trabajando un mont\u00f3n y casi no hemos podido hablar. Afortunadamente regresa esta noche \u2013 le dije con una tenue sonrisa y la mirada fija en el horizonte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 \u00a1Ll\u00e9vele unas flores y unos chocolates don Santiago! \u00a1F\u00e1cil! \u2013 dijo Alberto aparentando seriedad y haci\u00e9ndonos re\u00edr a todos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 En ese caso debemos apurarnos o no alcanzar\u00e9 a llegar antes que ella, aunque si no alcanzo por lo menos le llevar\u00e9 una historia. Creo que le gustan mis historias, \u00bfsaben? \u2013 mencion\u00e9 al grupo mientras me incorporaba y con un aire de satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Me parece un detalle m\u00e1s tierno Santiago, no olvide que a las mujeres nos conquistan por el o\u00eddo\u2013 me dijo Constanza sonriendo, a lo cual respond\u00ed con otra sonrisa. No pudo evitar sonrojarse un poco con todos vi\u00e9ndola al mismo tiempo, pues generalmente es muy reservada con esos temas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 \u00a1Entonces no se diga m\u00e1s! \u00a1Adelante! despu\u00e9s de todo usted es el Profesor\u2013 me dijo el viejo Frank d\u00e1ndome el paso con una venia como es t\u00edpico en \u00e9l cuando se hace el chistoso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Descendimos al estrecho valle en donde se encuentra la laguna de las \u00c1guilas, nombrada as\u00ed seguramente por las magn\u00edficas rapaces que la custodian desde los riscos del flanco meridional del valle, su lugar predilecto de anidamiento. Esta laguna es familiar a todo el equipo, pues anteriormente hab\u00edamos explorado esta zona; sin embargo, no nos deja de asombrar el imponente relieve glacial con las antiguas cascadas que drenaron las cumbres durante los deshielos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-264\" alt=\"\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto1.jpg\" width=\"518\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto1.jpg 518w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto1-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 518px) 100vw, 518px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde este punto vimos nuestro destino del d\u00eda: un pico escarpado de afloramientos rocosos a 3700 metros de altitud, muy escasos en este sector, y a\u00fan menos los que se han estudiado con detalle. Intentamos dirigirnos a \u00e9l a trav\u00e9s de una peque\u00f1a meseta elevada sobre el valle, hacia el occidente. Al llegar a ella encontramos una suerte de camino labrado en la roca s\u00f3lida por el hielo en tiempos remotos, un sendero que lleva a la cumbre del pico rocoso. La sorpresa m\u00e1s grata nos la llevamos al acercarnos a su base: se encontraba all\u00ed emplazada una diminuta laguna glacial, no m\u00e1s grande que un aljibe. Estaba resguardada del viento en parte por algunas rocas, lo cual proporcionaba un efecto especial sobre la forma y direcci\u00f3n de las ondas que dibujaba el aire sobre su superficie al atravesar dichos obst\u00e1culos, formas a veces caprichosas y a veces con patrones familiares.<a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-267\" alt=\"\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto2.jpg\" width=\"553\" height=\"415\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto2.jpg 553w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto2-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 553px) 100vw, 553px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para completar el espect\u00e1culo de la peque\u00f1a laguna, al avanzar sobre el sendero que conduce al pico rocoso y sobre su cima, contemplamos la vasta extensi\u00f3n de la Capital y sus alrededores: los cerros tutelares, una parte del Gran Altiplano y sus estribaciones, los matorrales \u00e1ridos, y particularmente, la cascada en donde el Sabio de la Barba Blanca escindi\u00f3 la tierra para drenar el antiguo lago en donde viv\u00eda el pueblo \u201cnumeroso como las moscas\u201d. Ciertamente se respira en este sitio el esp\u00edritu de los sabios antepasados, y casualmente a mi lado, una de sus m\u00e1s directas descendientes, con su cabellera negra, piel del color del bronce, ojos rasgados con el color de sagrado Cedro y el acento ancestral de esta regi\u00f3n: era Constanza. Se encontraba ella de pie al lado de la peque\u00f1a laguna, desapercibida del significado m\u00edstico que toda esta escena tra\u00eda para m\u00ed y para el viejo Frank, a quien ve\u00eda a mi lado igualmente anonadado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto7.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-270\" alt=\"\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto7.jpg\" width=\"553\" height=\"415\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto7.jpg 553w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto7-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 553px) 100vw, 553px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 Vamos a almorzar aqu\u00ed para disfrutar del paisaje y recargarnos de buena energ\u00eda \u00bfqu\u00e9 les parece? \u2013 Pregunt\u00e9 a todo el equipo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 Convengo con usted Profesor, me quit\u00f3 las palabras de la boca\u2013 dijo el viejo Frank mientras se apresuraba a buscar el lugar con la mejor vista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 Muy bien, pero entonces Alberto deje de estrellar el machete contra las piedras que va a hacer enojar a la laguna y nos toca salir corriendo de ac\u00e1\u2013 le dije a Alberto pidiendo un poco de respeto por un lugar tan sagrado, o que por lo menos as\u00ed me lo inspiraba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 \u00a1Esas son puras supersticiones don Santiago!\u2013 Me replic\u00f3 con una sonrisa, pero haciendo caso a la advertencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca antes hab\u00eda contemplado tanta belleza en la alta monta\u00f1a, excepto tal vez cuando conoc\u00ed a la responsable de mis desvelos, pues tambi\u00e9n en un lugar similar a este la conoc\u00ed. Ella que naci\u00f3 de la uni\u00f3n entre la ladera de los Volcanes Nevados en donde se cultiva el caf\u00e9 y de las f\u00e9rtiles tierras del Alto Valle del R\u00edo Grande, dos regiones que alcanzo a divisar levemente desde este lugar. Ciertamente ella es la chica m\u00e1s linda de este mundo, y de todos los dem\u00e1s\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El almuerzo, la magn\u00edfica vista y la bondad del esp\u00edritu de la laguna, lograron devolvernos la energ\u00eda que gastamos en llegar hasta este lugar. No obstante, no tard\u00e9 en escuchar una voz afan\u00e1ndome para volver a las labores:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 \u00a1Manos a la obra Profesor! \u00a1No nos pagan por venir de paseo! dijo el viejo Frank a manera de reclamo, aunque en un tono que revelaba su verdadero deseo de dormir la siesta en tan pl\u00e1cido lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 \u00a1Pero qu\u00e9 trabajador amaneci\u00f3 el d\u00eda de hoy! Le cedo el honor de trazar la primera l\u00ednea, despu\u00e9s de todo usted es el experto\u2013 le respond\u00ed mientras me levantaba y me arreglaba la gorra y las gafas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013 No le puede hacer uno una broma, \u00bfNo Profesor? \u2013 respondi\u00f3 el viejo Frank mientras a rega\u00f1adientes se pon\u00eda de pie, lo gener\u00f3 risas entre Alberto y Constanza, pues la misma escena se repet\u00eda cada semana.<a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-266\" alt=\"\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto4.jpg\" width=\"553\" height=\"369\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto4.jpg 553w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto4-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 553px) 100vw, 553px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al cabo de trabajar un buen rato recolectando las plantas de la zona y evaluando su abundancia, nos dispusimos para el regreso a la carretera. El camino fue muy largo y era el momento de devolver los pasos, especialmente por el buen clima a nuestro favor. El cielo despejado y el sol nos permitieron apreciar el esplendor de estos yermos, cu\u00e1n equivocados estaban los extranjeros cuando llamaron yermo a las altas cimas de la Gran Cordillera. En estos sitios se vive el invierno y el verano en un solo d\u00eda, y a pesar de lo inh\u00f3spito, lejos de ser desiertos, estos yermos se encuentran llenos de vida y de colores, de magia y de sabidur\u00eda. Aparte de la peque\u00f1a laguna que acabamos de visitar, una de las mejores pruebas de la sabidur\u00eda aqu\u00ed presente es la nobleza de sus habitantes. Mientras descend\u00edamos notamos un \u00e1guila sobre nuestras cabezas, suspendida en el aire y tan bajo que pod\u00edamos verla parpadear, \u201cun saludo de los guardianes de la laguna\u201d habr\u00edan dicho en otro tiempo los ancianos de estas tierras. En otro punto m\u00e1s bajo encontramos un extra\u00f1o claro entre la vegetaci\u00f3n con frailejones ca\u00eddos, as\u00ed como el pasto seco y de alguna manera peinado hacia abajo: se trataba de un peque\u00f1o poblado de cur\u00edes. Cada mont\u00edculo de pasto era un peque\u00f1o refugio y hacia el centro del poblado, uno m\u00e1s grande y elaborado que todos los dem\u00e1s: seguramente la vivienda del \u201ccacique\u201d pens\u00e9 para mis adentros, un detalle que tampoco pas\u00f3 inadvertido al buen humor del viejo Frank, quien la llam\u00f3 \u201cla maloca del rey Cur\u00ed\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar a la carretera es muy tarde ya, me preocupa que el regreso a la ciudad nos tome demasiado tiempo. Adi\u00f3s al vino que promet\u00ed para el regreso de la due\u00f1a de mis suspiros, ni siquiera las flores y los chocolates, lo que es m\u00e1s preocupante, se fija mucho en esos detalles. Pero no todo est\u00e1 perdido, voy a escribir para ella el relato de esta peque\u00f1a laguna, \u201cel peque\u00f1o santuario del yermo fr\u00edo\u201d lo titular\u00e9, seguro le gustar\u00e1. Cu\u00e1nta aventura y cu\u00e1ntas sorpresas en un solo d\u00eda. El relato del lugar m\u00e1s incre\u00edble y el m\u00e1s humilde a la vez, el lugar en el que comprend\u00ed que el esca\u00f1o m\u00e1s alto es tan solo el principio del camino.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-268\" alt=\"\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto-11.jpg\" width=\"553\" height=\"415\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto-11.jpg 553w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/foto-11-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 553px) 100vw, 553px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Diego Mauricio Cabrera Amaya Fotografias:\u00a0Diego Mauricio Cabrera Amaya Muy fuerte es la pendiente en las altas monta\u00f1as que rodean esta ciudad. 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