{"id":183,"date":"2014-07-29T14:56:19","date_gmt":"2014-07-29T19:56:19","guid":{"rendered":"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/?p=183"},"modified":"2014-08-26T16:43:03","modified_gmt":"2014-08-26T21:43:03","slug":"rutina-de-una-historia-por-escribir-un-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/rutina-de-una-historia-por-escribir-un-dia\/","title":{"rendered":"Rutina de una historia por escribir. Un d\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Por: Dennis Rubio Velasco<br \/>\nFotograf\u00edas por:Luisa F. Mota\u00f1o-Londo\u00f1o y Teddy Angarita-Sierra<\/p>\n<p>Despertador a las 5:00 am. Puede ser de reloj, de celular, o el corporal, que ellos saben manejar muy bien; se debe aprender a graduarlo (acostarse a dormir a una determinada hora) y darle cuerda (divertirse y alimentarse) cuando se debe.<\/p>\n<p>Preparaci\u00f3n de herramientas entre 5:00 y 5:30 a.m. L\u00e1mpara, carburo, pica, guantes, botas, a veces machete. La vestida con un pantal\u00f3n grueso para no rajarse la piel con el monte y camisa de manga larga para prevenir que el fr\u00edo de la madrugada <i>agarre<\/i>. Luego, hay que recoger el malet\u00edn con el desayuno y el almuerzo; el huevo, la arepa, el caf\u00e9, la sopa, el seco, la carne (o pollo, que es m\u00e1s barato), y la limonada o el aguapanela en un tarro de al menos 3 litros (porque el agua de las minas no se puede tomar y hasta all\u00e1 no llega el tubo).<\/p>\n<p>Caminata de m\u00e1s de media hora. Los trabajadores viven lejos de sus lugares de trabajo y no hay un solo transporte que los lleve hasta la mina. Adem\u00e1s hay que mantenerse en forma y la mayor\u00eda prefiere caminar. Para entretenerse, algunos toman caminos sin formar entre de las monta\u00f1as que se conocen de memoria y se abren paso en medio del monte con el machete. Algunos arriman al gimnasio para ejercitarse, un minero no puede tener mal estado f\u00edsico ni debe ser flojo. Se cuentan con los dedos los mineros barrigones por toda la cadena monta\u00f1osa que en Cali atraviesa Montebello, Golondrinas y La Paz. El gimnasio es un \u00e1rbol viejo con una rama baja y gruesa sin demasiado follaje la cual sirve para hacer jesucristos (dominadas) y barras; y una piedra plana, ancha y larga para hacer abdominales. Para abrir la monta\u00f1a y hacer socavones y la extracci\u00f3n se necesita un taladro. En la mina Galeras (donde trabajan dos de los que van al \u2018gimnasio\u2019) hay cinco taladros, cinco hombres fuertes y atl\u00e9ticos quienes, se considera, tienen la misma eficacia que el taladro y son econ\u00f3micos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/IMG_0473.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-184\" alt=\"IMG_0473\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/IMG_0473-1024x768.jpg\" width=\"900\" height=\"675\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/IMG_0473-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/IMG_0473-300x225.jpg 300w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/IMG_0473.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Jornal: lo que se calcule. A la mina se llega a la hora que se quiera, cada quien sabe cu\u00e1nto se quiere ganar y por lo tanto cu\u00e1nto tiempo debe quedarse. Por lo general, los cinco llegan casi siempre alrededor de las 7 a.m. El saludo es con la mirada y con movimientos de cabeza. No hay mucho que hablar, el desayuno no aprovecha si se acompa\u00f1a con conversa y todos deben sacar algo bueno porque \u00faltimamente han salvado lo del mero mercado. As\u00ed que el desayuno y el almuerzo van a estar escasos de palabras.<\/p>\n<p>Casi al tiempo, todos sacan sus recipientes con el desayuno. Se escuchan sonidos de bolsas, cubiertos y viscosidades entre los dientes. Pronto llegan unos perros a mirarlos y esperar a que les tiren algo de comida. La sinfon\u00eda de los p\u00e1jaros no ha terminado aunque el sol no se quiera asomar. Cada minuto de esa media hora repartida en desayuno y planes es mucho m\u00e1s largo que cada minuto de las m\u00e1s de ocho horas de jornal.<\/p>\n<p>Se cambian de ropa. Descuelgan de la cabuya el pantal\u00f3n y la camisa deste\u00f1idos y con tizne de carb\u00f3n entre fibra y fibra. Se ponen sus botas pantaneras y se amarran el pantal\u00f3n con un lazo o una pita (los mineros <i>entre m\u00e1s viejos, m\u00e1s flacos<\/i>) que mes tras mes deben apretarse m\u00e1s. Es la hora de entrar. Tres entran a un <i>socav\u00f3n<\/i> diferente y los otros dos arreglan madera y preparan las <i>carretas<\/i>. Entran golpeando con fuerza las paredes y la estructura b\u00e1sica que sostiene la mina, revisando su firmeza, para que la monta\u00f1a no se caiga encima de ellos. El socav\u00f3n est\u00e1 bien, ahora deben entrar a la <i>subida<\/i> para poder picar. Llenan de agua sus l\u00e1mparas y Huevo recuerda que la pasada quincena no le alcanz\u00f3 para comprar la libra de carburo.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0 Fabio\u2026 haceme el favor de regalarme carburito, solo por hoy.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0 Vos si sos descuidado. Cog\u00e9 de ah\u00ed, que yo no voy a entrar todav\u00eda, falta asegurar el otro <i>metedero<\/i>. Se pudri\u00f3 el que Palanca puso el otro d\u00eda.\u00a0 Fueron las primeras palabras del d\u00eda.<\/p>\n<p><i>Huevo<\/i> tom\u00f3 el carburo, lo meti\u00f3 en la l\u00e1mpara, gir\u00f3 la piedrilla y la encendi\u00f3, pudo entrar a picar con la l\u00e1mpara encendida y colgada en su casco. El paso es largo y pausado. Todos est\u00e1n seguros de que el carb\u00f3n sigue ah\u00ed, asegur\u00e1ndoles la alimentaci\u00f3n de su familia. Lo que piden todos los d\u00edas es que est\u00e9 <i>manso<\/i>, porque si se pone duro no alcanzan a sacar ni siquiera las dos carretadas que necesitan para el mercado; el operador paga carb\u00f3n malo (porque sale con mucha ceniza); y la empresa no recibe el pedido de un carb\u00f3n de tan baja calidad.<\/p>\n<p>Calculan m\u00e1s o menos que el carb\u00f3n sigue duro, est\u00e1 muy pegado a la monta\u00f1a y el jornal va m\u00ednimo hasta las 5:00 p.m.<\/p>\n<p>Se echan la bendici\u00f3n en frente de la cruz (de mayo) que est\u00e1 en la entrada del socav\u00f3n e ingresan.<\/p>\n<p>Hay que darle primero a los lados. No se puede picar de frente porque la monta\u00f1a se cae encima, no se puede hacerle suave porque sino sale mucha ceniza, y si hacia arriba est\u00e1 muy duro, hay que acurrucarse y cambiarle el palo a la pica por uno m\u00e1s corto. Todos los d\u00edas el socav\u00f3n es distinto, el carb\u00f3n es distinto y las motivaciones son las mismas: la familia. La mina est\u00e1 silenciosa porque Fabio, el del radio, no ha entrado y a <i>Huevo<\/i> no le gusta cantar. Se necesita estar concentrado para picar bien y sacar una buena carreta de carb\u00f3n. Los movimientos son repetitivos y a veces mec\u00e1nicos, pero cada vez que la pica toca la pared hay que aplicar una fuerza diferente y tener un apoyo de acuerdo a la inclinaci\u00f3n del brazo y la posici\u00f3n de la columna. Todo depende de lo que exija la altura y la condici\u00f3n de la pe\u00f1a, ya sea agachado, acostado, amontonado o parado.<\/p>\n<p>El socav\u00f3n no se arma como el minero lo desee, sino como la monta\u00f1a deje.<\/p>\n<p>Tiempo en la profesi\u00f3n: toda una vida. El destape de cada metro de carb\u00f3n lleva consigo a\u00f1os de esfuerzo, aprendizaje y dedicaci\u00f3n. Desde que sus padres, sus t\u00edos o sus abuelos los llevaban a las minas para acompa\u00f1arlos o cargarles el almuerzo.<\/p>\n<p align=\"left\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <i>Vea mijo\u2026 Yo voy a colocar esta puerta aqu\u00ed, el refuerzo, y usted coloca esa. Mire ac\u00e1 est\u00e1 el serrucho, aqu\u00ed est\u00e1 la suela&#8230;\u00a0 <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"><i>\u00bfYa acabaste? Mir\u00e1 que yo no he colocado ni la primera\u2026\u00a0 <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Los ni\u00f1os se acostaban en alg\u00fan palo e incluso dentro de la mina a esperar a sus padres, despu\u00e9s de haber terminado su lecci\u00f3n del d\u00eda. Cuando sus padres los ve\u00edan dec\u00edan:<\/p>\n<p align=\"left\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <i>No mijo, si usted se ense\u00f1a a colocar madera as\u00ed, desde ahora, cuando sea viejo va a ser cochino. &#8211;<\/i>Tir\u00f3 al suelo la estructura que hab\u00eda armado<i>-. Hay que ser responsable y colocarla bien para otro d\u00eda no le vayan a decir \u00a1mir\u00e1 ese se\u00f1or tan cochino!\u00a0 <\/i><\/p>\n<p>Leves recuerdos de un estilo de vida que lleva generaciones sin tener m\u00e1ximos cambios.<\/p>\n<p>No se pueden evitar las comparaciones. Algunos recuerdan a sus hijos y sonr\u00eden porque ellos est\u00e1n en el colegio. Cuando eran ni\u00f1os ellos deb\u00edan estar en el mismo lugar, pero tambi\u00e9n piensan que si no hubiera sido por la lecci\u00f3n de cada d\u00eda no habr\u00edan aprendido nada \u00fatil, nada que mantener, que perdurar, que transmitir; nada con qu\u00e9 sobrevivir.<\/p>\n<p align=\"center\">\u2584<a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/STB_0513.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-185\" alt=\"STB_0513\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/STB_0513-1024x768.jpg\" width=\"900\" height=\"675\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/STB_0513-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/STB_0513-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><\/p>\n<p>11:30 a.m. Hora de almorzar. La cuchara plateada se torna negra, la tabla empolvada se sostiene con la pierna cruzada en un \u00e1ngulo perfecto que permite que no se caiga. Uno se sienta encima de la carreta, otro est\u00e1 encima de una piedra. Otro se sienta en la tierra amarillenta. El sol ilumina los peque\u00f1os destellos de carb\u00f3n en la piel y en el suelo, y la mirada no se puede sostener en la brillantez de su aura negruzca. No miran el piso ni su ropa; o sus manos ensuciando los <i>tarros<\/i> del almuerzo. Los bocados no equilibran las <i>picadas<\/i> que sus brazos produjeron en la pe\u00f1a. Al cabo de quince minutos terminan el cuchuco y el sancocho, el pescado y el arroz. Se recuestan en el alambre que rodea el espacio para guardar las herramientas, se ponen el casco en la cara, aflojan la cabuya de la pretina de su pantal\u00f3n y sin m\u00e1s posiciones cierran los ojos. Aunque no duerman, su cuerpo y sus ojos descansan, aunque siempre durante el d\u00eda, dentro de la mina o en los recesos, van a ver negro.<\/p>\n<p>El futuro lo ven blanco. Un espacio por llenar. No lo ven negro, como lo ve\u00edan en su infancia cuando aprend\u00edan el oficio con sus padres. Lo ven blanco porque saben que el futuro depende de cu\u00e1n arduo sea su trabajo, de que el carb\u00f3n sea bueno y su jornal tambi\u00e9n para que sus hijos no aprendan lo que ellos tuvieron que aprender, lo \u00fanico que sus padres pudieron ense\u00f1arles.<\/p>\n<p>De vuelta al socav\u00f3n, la misma bendici\u00f3n y la misma petici\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Que la loma no se enoje,\u00a0 que el carb\u00f3n afloje,\u00a0 que la pe\u00f1a est\u00e9 mansa\u00a0 y vuelva a mi casa,\u00a0 que no quede enterrado\u00a0 y que siempre pueda respirar.\u00a0 <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"><i>Que saque lo mejor, porque es lo \u00fanico que a mi familia le queda por esperar.\u00a0 <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Mismas picadas. Tres cambios de posici\u00f3n. Una pica partida. Fabio tendr\u00e1 que buscar otra pica para continuar el siguiente d\u00eda. No quiere volver a estar varado <i>mirando el firmamento<\/i>. Afortunadamente la pica se da\u00f1\u00f3 cuando se acababa la pe\u00f1a.<\/p>\n<p>Tres carretadas. T\u00e9rmino del jornal. Son las 5:00 p.m. y todos salen a guardar sus herramientas, descargar las l\u00e1mparas y lavar su ropa empapada de sudor. Se sacan las botas y las voltean para escurrirlas. Las ponen bocabajo en dos palos delgados bajo la sombra, para que al siguiente d\u00eda est\u00e9n secas y los hongos de sus dedos y pies no empeoren. La tierra amarilla se confunde con el color de las plantas de sus pies; dan peque\u00f1os saltos esquivando la ceniza del carb\u00f3n y las piedras del camino para llegar hasta el charco en donde el r\u00edo El Chocho dej\u00f3 descansar el agua; a tan solo unos tres metros del socav\u00f3n se ba\u00f1an en el riachuelo que en vacaciones permanece lleno de ni\u00f1os. Las maromas de los infantes roban sus sonrisas antes de que todos salgan hacia las rocas y los \u00e1rboles a observarlos en forma de auditorio redondeado de circo. Algunos se quedan sentados esperando refrescarse para no <i>torcerse<\/i> los brazos y poder seguir trabajando hasta que su cuerpo lo permita.<\/p>\n<p>Toda una vida que se ti\u00f1e de d\u00eda y al caer la tarde se desti\u00f1e con el agua. Rutina, al parecer, aunque la loma, la pe\u00f1a, la pica, el clima, el agua, el \u00e1nimo y la fuerza est\u00e9n distintos todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Toman su malet\u00edn y pisan las huellas dejadas en la ma\u00f1ana para volver a su casa. Agradecen que hubo carb\u00f3n porque a\u00fan hay espacios blancos que llenar en adelante. Para ellos su historia estaba escrita desde la infancia. No la escribieron ellos solos, sino sus bisabuelos, abuelos y padres. Ahora van tranquilos porque la historia de sus hijos la tendr\u00e1n que escribir ellos y la historia del oficio del carb\u00f3n, a\u00fan con todos sus cambios, no se dejar\u00e1 de escribir.<\/p>\n<p>Mayo de 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Dennis Rubio Velasco Fotograf\u00edas por:Luisa F. Mota\u00f1o-Londo\u00f1o y Teddy Angarita-Sierra Despertador a las 5:00 am. Puede ser de reloj, de celular, o el corporal, que ellos saben manejar muy bien; se debe aprender a graduarlo (acostarse a dormir a una determinada hora) y darle cuerda (divertirse y alimentarse) cuando se debe. 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