{"id":141,"date":"2014-07-07T15:53:42","date_gmt":"2014-07-07T20:53:42","guid":{"rendered":"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/?p=141"},"modified":"2014-08-26T16:43:03","modified_gmt":"2014-08-26T21:43:03","slug":"de-culebras-y-otros-mitos-arauca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/de-culebras-y-otros-mitos-arauca\/","title":{"rendered":"De las culebras y sus mitos: Arauca"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Por: Teddy Angarita-Sierra<br \/>\nFotograf\u00eda: Javier Crespo, Diego Cabrera y Teddy Angarita-Sierra<\/p>\n<p>Hace cerca de un a\u00f1o, me encontraba explorando por primera vez el piedemonte Araucano. Esta es una regi\u00f3n de carreteras solitarias, amplias llanuras ondulantes, salteadas por rocas negras que quiebran tu paso y recienten tus rodillas. Hacia la monta\u00f1a domina un verde exuberante, fragmentado y algo rasgado por la herencia de \u201cla Colonizaci\u00f3n del Sarare\u201d, un fen\u00f3meno socio-econ\u00f3mico de gran violencia, en el cual las pol\u00edticas de desmonte y colonizaci\u00f3n ocasionaron la p\u00e9rdida de cerca del 90% de los bosques de este territorio hacia 1990.<\/p>\n<p>Durante esta traves\u00eda, remonte la cuenca del r\u00edo Tame, pasando por las llanuras rocosas, los bosques siempre verdes de su ribera, que se alegran d\u00eda y noche con el canto de las ranas, hasta llegar a las altas mesetas, que parecen trozos de sabanas que se anclan entre las monta\u00f1as, como peque\u00f1os escalones creados por los dioses en su ascenso hacia las nieves perpetuas del Cocuy.<\/p>\n<div id=\"attachment_144\" style=\"width: 910px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Imagen-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-144\" class=\"size-large wp-image-144\" alt=\"Piedemonte araucano\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Imagen-11-1024x682.jpg\" width=\"900\" height=\"599\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Imagen-11-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Imagen-11-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-144\" class=\"wp-caption-text\">Piedemonte araucano.<\/p><\/div>\n<p>Entre los senderos cont\u00e9 con la compa\u00f1\u00eda de Javier Valencia, un araucano fascinado con la belleza de su terru\u00f1o, guarda parques de uno los tesoros m\u00e1s bellos de Colombia, el Parque Nacional Natural El Cocuy. Caminamos en silencio, al inicio, pero con el paso de las horas y con el aparecer de una que otra culebrita, su alma alegre e intelecto curioso emergi\u00f3 intensamente. Entre los maderos podridos de una vieja casa abandonada, Javier encontr\u00f3 una Cuatro narices (<em>Bothrops atrox<\/em>). Ansiosamente me llamo a gritos, a lo cual acud\u00ed r\u00e1pidamente, al igual que los dem\u00e1s muchachos del grupo.<\/p>\n<p>Al llegar, vi como \u00e9l, entre una mezcla de valent\u00eda y ansiedad, hablaba apresuradamente y golpeaba su machete muy cerca de la culebra, provocando un sonido estridente. Yo le ped\u00ed que por favor se detuviera, el me miro de modo extra\u00f1o y me explico que lo hac\u00eda para que la serpiente se espantara. Yo le explique que las serpientes son sordas que no tienen un o\u00eddo externo con el cual perciban el horrible sonido de su machete. Se detuvo, manteniendo su mirada muy atenta a mis movimientos. Le ped\u00ed que por favor me prestara su machete para poder pisar la serpiente y tomarla por la cabeza, a lo cual, sin dudarlo, respondi\u00f3 guardando su machete en la funda que colgaba de su cinto y me alcanzo una peque\u00f1a vara de madera. Ahora, el de cara extra\u00f1a era yo, no comprend\u00ed porque se rehus\u00f3 a darme su machete, me quede mir\u00e1ndolo un instante, pero \u00e9l segu\u00eda extendi\u00e9ndome la vara de madera sin pesta\u00f1ear. Sin otra opci\u00f3n, pise la cabeza de la serpiente con la vara, la tome por la cabeza y la guarde en una bolsa de tela para llevarla al campamento.<\/p>\n<div id=\"attachment_146\" style=\"width: 910px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Imagen2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-146\" class=\"size-large wp-image-146\" alt=\"Falsa mapana (Leptodeira annulata)\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Imagen2-1024x682.jpg\" width=\"900\" height=\"599\" srcset=\"https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Imagen2-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Imagen2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-146\" class=\"wp-caption-text\">Falsa mapana (Leptodeira annulata).<\/p><\/div>\n<p>Nuevamente, bajamos la monta\u00f1a en silencio, pero esta vez fue mi curiosidad la que irrumpi\u00f3 la afon\u00eda de nuestro lento descenso. Le pregunte \u00bfpor qu\u00e9 no me presto su machete para atrapar la serpiente?, a lo que \u00e9l respondi\u00f3 muy serio, \u00a1C\u00f3mo se le ocurre, no quiero da\u00f1ar mi herramienta!, \u00bfQu\u00e9 \u00e9l no quer\u00eda da\u00f1ar su herramienta? Esta repuesta me sumi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s en la curiosidad. Desee interrogarlo, fusilarlo con mil preguntas sobre este misterio\u2026 pero respete parte de nuestro silencio y aguarde un poco. Paramos en un peque\u00f1o alto desde cual se lograba ver el ca\u00f1\u00f3n del r\u00edo Tame y las sabanas ondulantes circundadas por tenues y solitarias carreteras.<\/p>\n<p>Compartimos algo de nuestras meriendas, y entre este intercambio gastron\u00f3mico decid\u00ed abordar el tema nuevamente. Javier con un tono solemne y muy serio, me cont\u00f3 que su padre le hab\u00eda ense\u00f1ado casi todo sobre los oficios del campo, as\u00ed como sobre los animales y plantas. Su padre le ense\u00f1o que las serpientes son animales que se deben dejar quietos, lo que se traduce en no tocar, manipular o matar a las serpientes. Javier me explico que en el caso en que la \u00fanica opci\u00f3n sea matar al animal (Como cuando se entra a la cocina, o habitaciones de una casa) es preferible hacerlo con una vara o piedra, pero nunca con una herramienta, como machetes, cuchillos, palas o palines, ya que, si la herramienta toca la serpiente esta adquiere la impureza del animal volvi\u00e9ndose inservible y contaminando todo lo que toque.<\/p>\n<p>\u2026\u201c<strong>Adquiere la impureza del animal volvi\u00e9ndose inservible y contaminando todo lo que toque<\/strong>\u201d&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Que relato tan maravilloso!, pens\u00e9, pero a\u00fan no terminaba, Javier tocando levemente con su mano derecha el machete en su cinto, me indico que exist\u00eda una soluci\u00f3n para \u201csanar\u201d o \u201climpiar\u201d la herramienta. Esta debe enterrarse lejos de alguna vivienda o camino, y al cabo de dos d\u00edas esta de desentierra, ya \u201ccurada\u201d y lista para usarse. Durante todo el relato me mantuve imp\u00e1vido, mudo ante tan sorprendente relato, no quise hacer gesto alguno, deseaba que Javier continuara sin perder palabras, y as\u00ed lo hizo. Con \u00e9nfasis me indico que al morir la serpiente su sangre no pod\u00eda tocar el suelo, ya que la sangre es vida, y la vida no puede ser desperdiciada o desechada sobre el suelo. Adem\u00e1s, el suelo que ha sido machado por la sangre al igual que las herramientas, se vuelve impuro e inservible.<\/p>\n<div id=\"attachment_148\" style=\"width: 4330px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Imagen3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-148\" class=\"size-full wp-image-148\" alt=\"Bosques del piedemonte en Tame (Arauca).\" src=\"http:\/\/yoluka.org.co\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Imagen3.jpg\" width=\"4320\" height=\"2880\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-148\" class=\"wp-caption-text\">Bosques del piedemonte en Tame (Arauca).<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de estas palabras, volvi\u00f3 nuevamente el silencio, compartimos los \u00faltimos gajos de mandarina, recogimos las impermeables que pusimos sobre el pasto h\u00famedo y descendimos lentamente hacia el campamento, para dar espera a la noche y sus culebras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Teddy Angarita-Sierra Fotograf\u00eda: Javier Crespo, Diego Cabrera y Teddy Angarita-Sierra Hace cerca de un a\u00f1o, me encontraba explorando por primera vez el piedemonte Araucano. 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